sábado, 24 de abril de 2010

Tenía que decirtelo

Hoy me he encontrado contigo en sueños porque tal era mi deseo que tenía de verte.

Tan solo quería verte para decirte que no quiero nada de ti. Tú me habías besado, yo te había apartado. No puedo hacerlo, no confío en ti ¿No lo entiendes?

Pero sé que sólo es un sueño, sé que no sabes nada de lo que te dije en el sueño porque en verdad tu no estabas allí, solo estaba mi subconsciente dialogando conmigo, haciendo realidad uno de mis sueños, sólo por complacerme, para verme feliz. De todas formas gracias a ese sueño, he descubierto que me puedo negar a ti, que me puedo enfrentar a la situación de verte y no echar a correr para no sentir.

Por que siempre quiero ir de frente, porque no dejo que mis sentimientos me acorralen y me encierren, porque me voy conociendo cada día más.



Por Elghor, el mediador entre los sentimientos y la razón.

El desierto

“Eres el amigo que siempre quise tener, no te olvidaré” Palabras que vienen un momento de tu vida y luego se van para volver a ser repetidas a otra persona en otras circunstancias.

Un día soñé con ella. Estaba en un palco que daba a la calle, lucía un precioso vestido; Unos metros más abajo estaba yo tranquilamente paseando hasta que de pronto alcé la vista y ahí estaba ella. No sonreía, no había cariño en su mirada. Tampoco yo lo hacía, comprendí que entre su mirada y la mía había una extraña sensación de indiferencia. Y así, con caras de póker, cada uno siguió por su lado…

Al día siguiente ahí estaba ella de nuevo, esta vez sentada en un banco, pálida, sin sonrisa. Poco a poco, mi sueño o más bien pesadilla se fue haciendo realidad delante de mis ojos.
“¿Qué tal te lo has pasado en el campamento?”
“…”
“Qué callada estás, va venga dime ¿Con cuántos te has liado?”
-Una sonrisa tímida se dibujo en su cara-“Sólo con uno”
-“Sólo con uno”-repetí suavemente…
-“¿Ya lo sabías?”
-“Se te notaba en la mirada, era sólo un presentimiento que tenía que ver por mí mismo…”
-“oh…”
-“Bueno, tranquila, nos dejamos de hablar una temporada y para septiembre o así, una vez que hayan pasado unos…”
-“No… no merezco que me vuelvas a hablar, no deberíamos volver a hablar más, deberías odiarme, ¿por qué no me gritas?”
-“¿De qué serviría?¿Acaso gritando, cabreándome o llorando voy a conseguir algo?”
-“…, bueno pues… ¡Adios!”
-“…”

Tras ése momento cómo atizado por un fuerte viento me vi arrastrado hasta un arduo desierto. Poco a poco comprendí que mi mundo tal y como lo conocía había acabado por derrumbarse y ahora sólo podía ver dunas a mi alrededor.
Al principio me dije, bueno pues habrá que empezar una nueva vida, tendré que caminar por estas arenas a ver a dónde me llevan, es el destino que me ha tocado en base a lo que un día elegí. Sabía que está situación podía pasar y mi sueño así me lo vaticinó.

Tras unos días caminando me empecé a encontrar mucho más débil, el calor del sol golpeaba mi cabeza haciéndome delirar en algunos momentos, luego el frío de la noche iba cortando mis labios e impidiéndome avanzar por aquel desierto, obligándome a esperar a la luz del sol.

De vez en cuando encontraba alguna planta de la que al arrancarla encontraba un brote de agua, pero pronto se acababa y tenía que partir hacia el horizonte.

Poco a poco los espejismos fueron tomando forma en mi mente hasta hacerme ver de una realidad cristalina algo que en realidad apenas se parecía a la realidad, y entonces pensaba: “Céntrate, esa chica no es ella, sólo es una que pasaba por ahí, ese coche no es el de su padre es sólo un todoterreno más, esa voz no es la suya…”

La sed en mí aumentaba cada día que pasaba, estaba más y más débil. De pronto en un atardecer sin darme cuenta me topé con un pozo. Fui a beber agua y justo en ése momento a mi lado apareciose una antigua amistad, y poco a poco vinieron unas pocas más, todas las había perdido recientemente, antes del incidente que me llevo a ese desierto. Les sonreí y así ellas me devolvieron la sonrisa, todo iba bien. -“¡qué curioso!” pensé. Cómo si de un segundo plano se tratase entre esas amistades se encontraba ella, la chica del incidente, pero seguía sin sonreír seguía pálida, y ahora aparecía con la misma mirada que en mi sueño, con la misma cara de póker. De pronto me di cuenta, empecé a toser y a toser y cuando me quise dar cuenta todo aquello se había desvanecido, yo me hallaba en el suelo de la calle mientras unos amigos míos decían que me levantase que tenía que irme para casa. Yo seguí tosiendo y vomitando…

Al tumbarme en mi cama no pude evitar abrazar la almohada y con ello evocar en mi mente el abrazo que ella me había dado con tanta intensidad cierto día al finalizar una sesión de pasión, así como el último pico que me dio antes de irse a su campamento.

Por primera vez en mucho tiempo había vuelto a humedecer la almohada…

No estaba todo perdido, tenía tiempo, mucho tiempo, tenía que volver a vivir, no podía seguir quedándome como estaba. Y la verdad que desde aquella noche eché de patadas su imagen de mi cabeza y decidí centrarme en mí. De vez en cuando soñaba con el desierto, pero eso era solamente porque aún no había superado mi problema.

Hoy, muchos meses después me soy consciente de que si he decidido negarme a las relaciones es por miedo. Para variar. Es cierto que he mejorado mucho desde entonces de hecho sigo viviendo para mí, de forma completamente egoísta. Aunque no puedo evitarlo, está en mi naturaleza ayudar a quiénes me rodean pues los pocos que quedaron junto a mi fueron quienes me ayudaron de verdad a salir de aquel arduo desierto.

A veces vuelvo… vuelvo a aquél desierto y miro con atención cómo me comportaba, miró con expectación los espejismos que me hacían sucumbir y me doy cuenta de lo que me he fortalecido desde entonces. De vez en cuando me paseo por ese desierto para obligarme a recordar, recordar sin dolor y eliminar así los sentimientos negativos que ese desierto me traía y encontrar de esta manera lo bueno y único que posee cada situación.

Cada vez estoy más preparado, más abierto a experimentar de nuevo esa “exaltación de la amistad”, más sé que con ella no llegué apenas a rozarla, y eso es lo que me da más miedo. ¿Si algún día me enamorase de verdad, con qué clase de mortal desierto me cruzaría?
Pero luego pienso: “Todo lo he ido superando, y con cada paso que daba aprendía una lección más, sólo tengo que recordar quién soy, pensar en qué debo hacer y procurar no perder mis objetivos de felicidad, sólo así con esperanza en mí mismo sé que puedo superar la sed que puede provocar estar en esos desiertos".




Por Elghor, por un recuerdo sin dolor.

sábado, 10 de abril de 2010

Curiosidad I

Lavarse los dientes 3 veces al día implica sonreír un mínimo de 15 minutos al día.

Al sonreír se puede inducir un leve estado de felicidad.

El cuerpo reacciona ante las emociones. Si estamos felices sonreimos. Así pues hay teorías que afirman que si sonreímos el cerebro recuerda ese gesto como un ademan que sirve para expresar felicidad. De esta manera las emociones reaccionan ante nuestro cuerpo. La felicidad momentánea que es la base para vivir feliz está a unas sonrisas de 15 minutos al día.

Fuente: Eduard Punset
Adaptación cutre: Elghor.

jueves, 1 de abril de 2010

Otra de: Príncipes, Princesas, el Ayer y la Noche.

Es curioso, parece un mito de hecho, pero a veces las vampiresas pueden retornar a su forma humana de forma permanente. En mi cuento ellas pueden volver a ser quienes eran. Pueden recuperarse, por decirlo de alguna forma.

Puede parecer idílico, utópico, de ilusos, et alía. No obstante a veces me gusta creer que es posible.

Para ello basta con que ella de verdad quiera volver a los tiempos en los que estaba viva de verdad. Es duro, necesita cada poco tiempo recordarse a sí misma quién era, recordar cómo era cuando todavía podía respirar profundamente, cuando podía mirarse al espejo; porque… en mi cuento una cosa está clara: los vampiros y vampiresas no pueden mirarse al espejo dado tienen miedo de encontrarse con un reflejo que no desean, tienen miedo de ver la verdad de lo que son. Es mejor creer que no tienen reflejo; O eso piensan, al principio.

Hace falta realmente más valor para “desvampirizarse” que para dejarse llevar por la noche…

Sorprendentemente cuando alguien trata de volver a segregar sangre por sus venas se da cuenta de que está tratando de cambiar unos hábitos que por costumbre lleva haciendo durante años, y no sabe cómo rellenar los huecos que le quedan ahora si no se dedica a drenar la vida de otras personas. Porque sencillamente apenas recuerda algo de su vida pasada.

A veces recordar duele, duele porque hay tendencia a compararlo con el presente, y luego te fijas en el futuro y tienes miedo de hasta dónde puedes llegar por ése camino que en su día erróneamente escogiste.

Y la clave está en perder el miedo a las estacas. Esas que tememos desde el día en que nos encadenamos a la sed de sangre. Entender porqué están ahí, cual fue su función y cual la actual. Quizás sean sólo prisiones que no necesitamos ya. Quizás sean complejos que deben desaparecer, quizás sean sentimientos ocultos que deben dejarse ver a la luz del sol. Conocerse a uno mismo es conocer tus pensamientos, sentimientos e instintos o al menos saber más o menos sobre qué valores te riges y qué leyes de moralidad tienes por referencia.

Quizás una amistad de aquellas personas que ven el sol pueda ser útil y hacer de espejo para saber por dónde van los haces de luz…

Estoy convencido de que con constancia y fe en uno mismo el príncipe desteñido puede volver a lucir su azul, la princesa a su rosa (o negro) si lo desea, y la otra raza puede hacer “reaparecer” su reflejo.

En mi cuento se puede volver a ser quién eras e incluso de forma mejorada.



Por Elghor

martes, 30 de marzo de 2010

Una de Príncipes, Condes, Damas y la noche.


Primero sueñan con un Príncipe. Luego, según van saliendo a la calle, descubren un nuevo mundo que les hace pensar que quizás quieran más bien a un Conde, un Conde Drácula en lugar de un Príncipe encantador. Les resulta fascinante, morboso, peligroso, excitante al fin y al cabo.


No pasa demasiado tiempo y el Conde ya las ha encantado con su mágica forma de ser. Han caído: presas de sus ojos y enormemente motivadas por sus tan interesantes colmillos.

La noche no les parece peligrosa, se sienten seguras al lado de su Conde.


Pero poco después se dan cuenta de que se han quedado secas, de que han dado toda su sangre por él, y él ya no las necesita porque ya no les queda nada que le pueda interesar. Por eso este último va a buscar a otra Bella Dama. Dejando a su suerte a una joven moribunda en un mar de lágrimas.


Por pura casualidad a veces aparece un Príncipe azul de esos que creen que pueden cambiar el mundo, que van con la sonrisa en su alma, y la prudencia y el coraje necesario en cada pensamiento.

Ella lo ve, y piensa… quizás con este pueda sentirme bien de nuevo.


Pero en el fondo todos sabemos que la Bella Dama ya ha sufrido la transformación y le han salido colmillos. Ahora, como si se tratase de una viuda negra empieza a tejer su red para que cierto Príncipe encantador acabe atrapado en ellas.


Así es como poco a poco el Príncipe va perdiendo su color, palideciendo, muriendo en día, convirtiéndose en vampiro debido a esa Bella Vampiresa. Cuando antes lucía un fabuloso traje azul ahora parece que su sombra tiene más color que él.


La Bella Vampiresa ya no puede sacar más de él, no le queda sangre, y se va en busca de pequeños parásitos a los que seguir chupándoles la vida, pero su sed no cesa, y cada vez siente el sol más lejos de ella. Siente que se está perdiendo a sí misma y de vez en cuando maldice el día en que conoció a su Conde Drácula.


Por Elghor

martes, 23 de marzo de 2010

A flor de piel

Dado que no tienes su amistad por que a ella no le da la gana, te sientes mal.
Pero está también tu problema de superación: Te sientes inútil junto a ella.


Y la cosa está en que al tener su amistad significaría que un mínimo le importarías, que habría algo de ti que a ella le podría servir, que habría algo que ella no tuviese y lo buscase en ti.
Pero no.. no lo hay y es por eso que ella no necesita mi amistad para nada...

Y eso quizás sea lo que me duela. Por eso estaba tan confuso. No es que quiera su amistad, sino el saber que hay algo en mí que pueda contrarrestar o completar algo de ella, algo que ella no tenga y yo sí. Algo...

Pero no lo he encontrado... y de ahí deriva mi problema de superación.
Está claro, no es ni que me guste ni que quiera su amistad, sino el problema de superación para el cual, como opción, mi mente me dijo que intentase amistad con ella.
No estaba seguro de por qué mi mente quería hacerlo puesto que no me caía ella demasiado bien precisamente y contra menos trato mejor.

Pero ahora lo comprendo, ahora comprendo lo que hice, y por qué lo hice. Sin embargo, por el momento sólo me ha servido para una noche de… de… borrachera... y todo por no conseguir su amistad… No, no, no es por eso, es por seguir sintiéndome inútil a su lado…

Pero claro para no sentirme inútil necesito su amistad... o quizás haya otra forma… No lo sé.

Y por eso estoy como estoy...

Tachán! caso resuelto xDDD , no hay nada como hablar con uno mismo, aprendiendo a escuchar tus propios silencios…

Y ahora sólo queda encontrar por ahí algún hombro en el que apoyarme u.u xDD

Dado que necesito letras en vena en otro momento quizá relate esa "fantástica" noche de sábado...



Por Elghor, a flor de piel.

domingo, 7 de marzo de 2010

Uno entre muchas II

Esta bien puede ser que no muerdan, pero a veces dan lametazos... y no sabes si es por que te dan besos de leona o más bien por que quieren ver qué sabor tengo antes de lanzarse a morder xD

Es cierto que me encuentro más agusto en ese lugar que en anteriores ocasiones, es cierto que me lo he pasado bien en muchas ocasiones y que hasta me han hecho sonreír... Pero también es verdad que todavía no me siento "como pez en el agua" siento que en el fondo tengo que estar algo así como en guardia, tratando de dar todo de mí, para no tener ningún fallo. Pese a que algunos fallos ya se han evidenciado ... u.u pero bueno.

Todas se muestran como son y yo también ciertamente; Sacando más mi lado extrovertido del cual desconozco bastante pero bueno.

Ya he compartido alguna alegría y alguna pena con ellas, por el momento parece ser que todos hemos salido bien parados, no hay apenas sentimientos de rencor ni nada negativo como podía sospechar que ocurriría. No obstante siempre ves a alguna con la que parece que no te llevarás bien... pero es normal no nos podemos llevar bien con todo el mundo.

Es curioso por que había una que tenía razón, este mundo, más bien los foros, se parecen bastante a un mundo feliz, dónde la gente debe sonreír y eliminar los sentimientos negativos en contra de las personas, pensar de forma positiva y alegre. Curioso... pero de eso se deberá nutrir la net.

Ya no estoy tan solo, vino un chico más y luego otros dos, de los cuales a uno de ellos le hablé por msn y al otro lo reclute a través de cierto anuncio en el tuenti que colgué.

Aún así, su escasa participación me hace sentirme exactamente igual que antes. Pese a eso tampoco me siento sólo, por que... tampoco son enemigas, tal y como mi maldito pasado me había hecho creer. No hace falta esforzarse demasiado para comprender al menos una parte del sexo opuesto. Todos, hombres o mujeres, sí ponemos algo de nuestra parte podemos comprender a los seres que habitan al otro lado del río Sex o por lo menos, una parte de su cultura y sus costumbres.

Durante estos días me han dado bajones y subidas, referentes al foro por supuestísimo. Al final, detrás de los sentimientos, lo que queda es repetirme a mí mismo que estoy para aprender, si luego me llevo por delante un buen sabor de boca eso es un factor añadido, si no, pues no significa que haya fracasado, sino que habré salido conociéndome un poco más, sabiendo más, puliendo bastante mejor escritura, y con el pensamiento de que lo que hice estuvo bien, o al menos, estuvo correcto.

No me cerraré en banda: el escudo es flexible y pese a las ya conocidas EX-AMISTADES DEL MSN, debo concentrarme en conseguir mi objetivo.