sábado, 6 de junio de 2015

Lejos de ti

Voy caminando mirando al suelo
recogiendo trocitos de cariño
como migas de pan, los sigo
sin preocuparme prosigo el camino


Reconozco el asfalto, la mirada subo
reconozco la acera, la mirada elevo
reconozco las casas, la mirada cambio
reconozco su ventana, la mirada detengo


No parece ser más feliz que yo,
¿Estar más tranquila?, lo dudo
no veo su mirada, solo su pelo,
está sentada en el suelo, añorando…


Todo lo que ve le parece gris
ella sabe que no puede sentir
a no ser que su sueño se haga realidad
y su príncipe vuelva a ella


Aparece atrapada en un abrazo
hecho de distancia, y un recuerdo
que no podrá ni siquiera el tiempo
hacerlo desaparecer, junto al llanto
que recorre su habitación cada noche
buscando un cojín para consumirse


Una vez más se pregunta ¿por qué?
mientras su corazón va cayéndose
a la par que su sonrisa, su mirada
se queda apartada en la memoria


Todo lo que ve le parece gris
ella sabe que no puede sentir
a no ser que su sueño se haga realidad
y su príncipe vuelva a ella


Ahora vuelve a sentir su corazón
late con mucha fuerza y con pasión
nadan en un lago de susurros
buceando en caricias y algunos besos
su príncipe esta a su lado
haciendo llover ciertos “te quiero”


Promete no olvidarla,
permanecer a su vera,
cuidarla y protegerla
darle amor y una vela
símbolo de su unión
prueba de que su corazón
no se apaga si no es
por que ella decide.


Se sientan para ver el amanecer
parece que todo es como debe ser
suena una música de fondo
que acompaña el vaivén del océano


Él se vuelve más fogoso
ella rebosa de placer
la música va en aumento
ellos son inseparables


Ya apenas oía lo que el decía
la música era ensordecedora


Parpadeó un par de veces
y se dio así de bruces
con el techo y la verdad
se aferraba ya despierta
de nuevo a su cojín
deseando volver a sentir
algo que no fuera dolor
ni penas, sus labios solo.


Todo lo que ve le parece gris
ella sabe que no puede sentir
a no ser que su sueño se haga realidad
y su príncipe vuelva a ella.


Todo lo que ve le parece gris
ella sabe que no puede sentir
salvo en sus sueños, su fantasía
solo junto a él, él y su mirada


Todo lo que ve le parece gris
ella sabe que no puede sentir
por que su príncipe es de mentira
y su corazón pertenece a otra.

by Elghor

-_-

Este poema lo lloré un 14 de septiembre de 2008.

viernes, 1 de mayo de 2015

Abril, el mes con más lágrimas del año.

El 23 que soñé. El 23 que me negaron.
El 24 que desperté y tú no estabas.


¿Sabes, Paula? Has logrado que te asocie con un día: el 23 de abril.  El 23 de abril siempre estaba reservado a la literatura; pero ahora, además, le has proporcionado un toque saudade. Sí, ahora ese 23 me provoca una sonrisa triste. Porque sé que no volverás a recitar. Sé que me perdí tu despedida y que ya no escucharé tu llanto tan lleno de cariño y abandono. Mas sonrío, porque seguro debiste transmitir mucho aquel día. Sonrío, porque has logrado que sienta algo más, si cabía, de un 23. 

Abril patalea, llora, araña desde dentro. No comprende que lo mejor para ella es no llegar a existir, no comprende que su vida le fue robada el día que te negaron la primavera, Paula. Abril quiere vivir, porque ella sólo lo siente así, no comprende el dolor de esperar una primavera que nunca llegó.
Y no puedo evitar verme reflejado en ella; y sentir que esperaba tu voz por Zaragoza... y me sobrevino el silencio en su lugar. Ahora escribo con frío. Ya sabes lo temperamental que es Abril, que tan pronto quiere salpicarte de alegría pisando charcos como te pide que la lleves a visitar su tumba hecha de rosas: con mucho amor; aunque también con espinas ¿cómo no? y mucho dolor, una tumba que no es otra cosa que tú, Paula.

Me sorprendo, sonriendo, fantaseando con haber estado rodeado de libros, sentado entre desconocidos (todos menos tú, claro). Y me imagino que no me reconoces, que llega el momento de los aplausos y de acercarse a conocer a la autora aún con los ojos vidriosos y la sonrisa acompasando la emoción contradictoria que supone escucharte, leerte al fin y al cabo. Estoy a punto de irme a la sección de ciencia ficción, cuando, de repente, me pongo una gorra gris con líneas negras perpendiculares cruzándose entre si... y ahí está: Un brillo en tu mirada diferente al que habías tenido durante toda la velada. Piensas que no puede ser; pero algo en tu interior te susurra que sí, o que al menos deberías jugártela. Por muy cansada que estés del dolor no deja de ser un 23 de Abril, ¿quién se atrevería a manchar ese día con sangre de corazón podrido? ¿Quién iba a querer jugar a herir teniendo tanta literatura de desamor encubierta entre otros géneros literarios? ¿Quién?

Así que, decidida, te limpias la máscara de pestañas que ya empezaba a derretirse por tus mejillas y caminas hacia la sección de ciencia ficción.

-¿A qué juegas?- Me susurras como carta de presentación mientras me pillas hojeando a Isaac Asimov. El susto que me llevo en ese momento no es mediano. Por mucho que trate de disimularlo, tú me sonríes, sabes que me has hecho temblar recordándome nuestro primer encuentro lírico y que eso me asustaba a la vez que me encantaba.
Yo, con nuca de idiota, como quién nunca ha sentido una caricia real ahí te miro. "Estás aquí de verdad y me has reconocido" pienso para mis adentros. Pero apenas puedo escucharme porque otro pensamiento se colapsa enseguida: "A ver, yo no quería interrumpirte..." "Prefería esperar a después..." "Miedo, miedo a ser rechazado una vez más, por eso me iba ya..." "Joder, sincérate" "Es Paula, no te va a comer, no haría eso" "¿O sí?" "Deja de sonreírte de esa forma tan verde y dile.."

-Me alegro de verte.

"Olé, y la sonrisa tonta que no falte..." "me alegro de verte" " ¿eso es todo lo que tengo que decirle? la he estado viendo ya un buen rato y aguantándome el maldito deseo de..."
-Quiero decir- prosigo- que me ha encantado escucharte recitar, que te he sentido muy humana para ser que no existes y... si te soy sincero, me ha entrado miedo de no estar a la altura... porque después de todo lo que nos hemos escrito... bueno...

En ese momento Paula me abraza y yo acabo por fin de enmudecer. Ahora sí, la siento más real si cabe.
Paula, no sólo me diste un abrazo, me diste confianza, cariño, fuerza en mí mismo. Ya no había pensamientos, no estaban las múltiples voces que hasta hace un momento enardecían mi miedo y maniataban mi voluntad de expresión.

Aproveché el momento en el que ya sientes que se despegan los brazos para rozar sus labios con los míos como quien no quiere la cosa. Creo que se debía sentir la vibración de los dichosos latidos por toda la librería de la Casa del Libro Fuencarral.

Eso ya fue un detonante, nos quedamos mirando durante cerca de 6 segundos reconociendo nuestros rostros y leyendo entre miradas todo lo que nuestros cuerpos estaban deseando vitorear.
Mi mente seguía en paz, sólo había espacio para sentir. Para sentirte conmigo. Espacio rellenado de temor para la soledad, que en ese momento estaba en un rincón suplicando por su existencia.

Nos besamos...

Bueno... no. No lo hicimos. Justo en ese instante que estábamos ardiendo por dentro una chica la reclamaba alegando que había venido de propio y que por favor le firmase su cadáver que con tanto cariño había leído, que le hacía mucha ilusión y que se sentía muy comprendida con los sentimientos tan duros que se describían en él. Paula no tuvo mucha opción.

Pero la cosa no acabó ahí: tras ella vino otra persona, en esta ocasión un chico de unos 27 años, alto y delgado, bastante guapo cabe destacar, con la barba recortada a exactamente medio centímetro de grosor de la piel.

Paula le dedico una sonrisa y él empezó a hablar con ella acerca del cadáver.

Yo... no sabía qué hacer. Las ganas me decían que confiase y que me quedase ahí. Pero de nuevo el miedo y las voces empezaban a apoderarse de mí. "Dale espacio" "Igual has interpretado mal las señales" "Suele pasar que a veces te esperas algo que luego no..." "Me niego a creer que esto se queda aquí" "¿Y qué vas a hacer?" "Tengo que respetar su espacio, no puedo acaparar su atención..." "¿Pero tú te estás oyendo?"

-¡Paula!- "joder, ¿Por qué grito?" pienso para mis adentros- Perdona que os interrumpa -prosigo de forma más calmada- me voy al baño un momento...

Paula me mira y me quiere decir algo; pero sus palabras no tienen éxito en escapar de sus labios. El chico alto y delgado sigue en su empeño por ahondar entre las páginas del cadáver. Pero Paula ya no está escuchando y decide cortar la conversación al minuto de haberme ido.

Yo estaba lavándome la cara cuando abriste la puerta, Carlota. Era la segunda vez que me quedaba paralizado en menos de 10 minutos. Para ser alguien que no existe tenías la temperatura muy elevada... y para qué vamos a engañarnos: yo no estaba bajo cero precisamente.
Ahora sí, nos besamos. Por fin, nuestras lenguas jugaban libres de miedos en una boca... ¿desconocida? No me dio tiempo a secarme así que cada gota de agua la sentía placentera sobre mi cara. Tenía todos los poros abiertos y la sensibilidad a flor de piel como cabía esperar. No tardaste demasiado en sentir mi pene abultando en los tejanos. Me llevaste las manos a tu culo para evitar que yo me desabrochase nada, querías hacerme sufrir un poco ya que... bueno, después de derribar todas mis inseguridades era lo menos que podías hacerme. Es entonces cuando decides jugar a hacerme cosquillas con tu lengua en mi oreja, muy sutil, nada intrusiva. No podía quedarme parado, decidí tomar riendas y quitarte ese vestido que hasta ahora sólo me había permitido contemplar tus hombros. Te llevo las manos a la espalda para inmovilizarte mientras te como el cuello. Reparo en cierto lunar al noreste del pecho derecho y decido darle un par de lametazos suaves. Mi paquete seguía apretándome así que tenía que derretirte un poco más antes de que bajases la guardia y me permitieses liberarlo. Mientras te abrazaba fuerte con mi brazo izquierdo para que no te liberases de mi agarre, colé mi mano derecha entre medio de los dos y de esta forma acariciarte los labios del sur a pesar de estar protegidos por el pantalón... de momento.
Suspiras y es ahora cuando te libero. Me quitas la camiseta y me liberas por fin de la cremallera opresora. Intento torpemente quitarte el sujetador pero hace mucho que no practico y al final eres tú misma (con una sonrisa al notarme como si se tratase de mi primera vez) quién se lo quita y lo pasas por mi cara antes de decidirte a besarme de nuevo.
Me acaricias el miembro, sólo cubierto por la suave tela del bóxer. Yo te acaricio los labios con el pulgar mientras mi lengua se dedica a hacer surcos de saliva alrededor de tus pequeños y duros pezones. Nos lo estábamos pasando de miedo, sin importar cuán miedo diese el pensar en qué pasaría después, y al día siguiente, y al otro, y cuándo nos volveríamos a ver, y si acabaríamos abriéndonos en canal, y si sobreviviríamos a tantos traumas acumulados y todas esas cosas que constituyen nuestras ruinas emocionales.

Escuchamos un ruido en el exterior del baño, es probable que de un momento a otro alguien entre, rápidamente nos metemos en uno de los cubículos del baño cogiendo la ropa como podemos. Cerramos la puerta y nos tapamos la boca el uno al otro. Pero nos estábamos engañándonos a nosotros mismos, nuestra respiración era demasiado agitada para ocultarla.
"Tendríamos que buscar otro sitio" Pensamos al unísono.
Nos los susurramos casi a la vez y nos echamos a reír. Notamos complicidad y... joder, nos gusta. Hacía tiempo que no nos sentíamos tan inocentes, tan adolescentes. Parece que estemos volviendo a una época sin dolor. Al menos en lo que refiere a temas de relaciones...
Nos vestimos sin salir del cubículo y... ahora sí, alguien entra. Escuchamos un chorro caer, no tira de la cadena, se lava las manos, pulsa el secador que no seca, y abre justo la puerta de al lado en la que estábamos para coger un rollo de papel higiénico y secarse de verdad. Se pone a silbar un poco y se va.

Paula y yo suspiramos. Salimos rápidamente del baño rezando para que nadie nos viese.
Ninguno de los dos sabíamos realmente a dónde podíamos ir. Ambos habíamos llegado en transporte público y no disponíamos, por tanto, de auto en el que desfogarnos tal y como nuestros cuerpos pedían a gritos.

Una vez fuera de la Casa del Libro le propongo tomar café en algún hotel para conocernos un poco más mientras preparan alguna habitación. Ella dice que en todo caso un té, que eso del café no iba con ella.

Ya estaba atardeciendo y nos pusimos a callejear para tomar un atajo hasta nuestro destino. Pero de pronto... en un cruce sólo me dio tiempo a ver dos luces y luego... nada.

"¿Dónde estoy?¿Dónde está Paula?¿Y por qué hace tanto frio?" Ahora puedo ver un techo blanco, tengo un tubo, probablemente sea suero, metido en vena. Una mujer de bata blanca me dice que he tenido mucha suerte, que había pasado toda la noche en observación y al parecer buenos moratones y rasguños; pero nada grave. O al menos eso decía. Pero yo no me consideraba nada afortunado en ese momento... porque tú, no estabas al amanecer, y de nuevo los daños del corazón pasaron por alto a los médicos.
Le pregunto a la mujer por ti y dice que no sabe nada.

"¿Cómo podía estar pasándome esto? Por fin encuentro a alguien con quien compartir de verdad y... ni rastro. Se suponía que era un 23 de abril. Se suponía que no debían romperse corazones ese día. Se suponía que la literatura nos salvaría de cualquier catástrofe."

Nadie sabía nada de ti.

Pues ya no era 23, sino 24. Y el sol bañó, con jabón olor abandono, la magia que nos eyaculamos por encima la noche anterior. ¿Dónde estás? ¿Sólo has sido la paja lírica con mayor carga emocional de la historia de la literatura?

Es probable que perdiese la cordura al verte recitar, si es que realmente lo hiciste, y que me fuera al baño a tocarme pensando en ti. Es probable que hubiera estado hablando solo en voz alta. Es probable que llevase tal despiste que no viese el coche hasta que ya fue tarde. Es probable... pero no deja de ser una mierda.

Como dice Sabina "Amores que matan nunca mueren" y como tú no existes, no puedes morir. No te queda otra que ser eterna para mí. Que me hagas sudar y estornudar teniendo orgasmos para siempre entre mis letras y las tuyas cuando me sienta solo (y cuando no también). Que matarme para, al fin, que yo pueda abrazar la inexistencia contigo. Y provocar, juntos, mucha más sensación saudade al resto de las personas. Todo debido a un 23 de abril que nos fue robado, que sólo quedó entre letras. No sé por qué digo "sólo" si ya sabemos que para nosotros fue real y eso es lo que nos ha importado siempre.

El cariño provoca una vibración ensordecedora. No me quieras un 24, que Abril duerme plácida y no molesta; seguramente soñando que está salpicando alegría cosechada un 23 que nunca tuvo lugar.




Con cariño, Gor.

lunes, 27 de abril de 2015

Semana activa, época de cambio.

Ya era hora... joder... de pasar a la acción. Me puedo pegar dos años sin hacer nada nuevo y por fin en una semana hala! a probar cosas nuevas a saco.

La semana pasada cogen y me suben a negro... Aiss sensei... tenías más ganas tú que yo, y lo sabes. Pero bueno, una vez recibido, bienvenido sea y a por todas.

Mi primera escalada, con suficiente valentía y con cierto amigo. Gracias sinceras por animarme a redescubrirme, a explorarme, a dar más de mí, a ser parte de mi mejor versión.

Bodypump, Trx, cxworx... una forma de que no sea el físico tan aburrido, interesante.

Que estoy despertando, pero que no me atrevo a escribirlo en voz alta que luego si me vengo abajo siento que me fallo a mí mismo de nuevo y empieza el ciclo autodestructivo. Cada día suma, es lo que cuenta. Hay que seguir... y no nos podemos relajar.

Mucha consciencia en esta época de cambios. Preguntas correctas ante las necesidades que cubrir. No olvidar el norte y permanecer abierto a ideas que vengan de otros puntos cardinales. Quizás se consiga otras cosas que antes no formaban una opción viable en tu día a día. Trazar planes sin cerrarte a seguirlos de forma exhaustiva. Tener cuatro ideas claras y a partir de ahí danzar con las circunstancias. Nunca dejar de plantearse las cosas. Lo que hoy se da por sentado mañana podría sorprendernos poniéndose en pie y echando a correr.

Dualidad en la narración. Pasando de ti y de mí. Que lo hago porque quiero, porque lo necesito y también porque lo elijo.

Joder, hacía tiempo que no escribía algo, aunque sea sólo esto. Sé que si no voy haciéndolo nunca me atraerá la musa para follármela a gusto. Nunca le podré robar un beso porque no será el momento. Porque no me sentiré preparado. Porque me faltarán las palabras... y eso sí que no. He de volver a escribir a Paula... Ya he fantaseado a su costa bastantes noches como para dejarla así.

¿Y para cuando la gigante? ¿eh?... Sin atosigar, little by little... Recuperando sanas rutinas, avanzando. Atreviéndome. Ya veremos cómo va la cosa. Qué fuerte nos sentimos cuando todavía no nos hemos abierto de verdad.

Y a seguir buscando armonía entre tanto ruido tuitero.

Por Elghor.

miércoles, 21 de enero de 2015

Paula, dice que se llama Paula.

Lanzo mi descaro: -"¿A qué juegas?"
Ella me sonríe, sabe que ha atraído mi atención. Mi desconcierto empieza cuando con toda familiaridad se acerca y se sienta a mi lado. Sus ojos atravesándome como balas. No quiero mostrar inseguridad así que le sigo el juego.
Ella me recuerda a esa parte de mí que no suelo sacar a la luz, la parte que se atreve y va directa a lo que de verdad es importante. La parte que ha vivido lo suficiente como para dejar a un lado las tonterías que sólo acaban provocando dolor.

 No está aquí conmigo para perder el tiempo sino para ganarlo.
 -"Me llamo Paula"- Me susurra mientras le miro sus labios color rojo sangre. Me gusta mirar a la boca, sobre todo cuando hay tanto ruido en el ambiente. Seguro que ha elegido esa tonalidad por algún motivo concreto. Quizás también tenga marcas en la piel como las mías. Quizá me esté leyendo ahora. Trato de recordar su nombre, con lo despistado que soy seguro que al amanecer no lo recuerdo. Paula, dice que se llama Paula. Joder, está tan cerca y hace tanto tiempo que... detengo mis pensamientos y la miro: -"Gorgonio"- carraspeo y repito -"Me llamo Gorgonio", joder que no note mi puta inseguridad.
Paula arquea las cejas sorprendida pero enseguida recobra la compostura, me devuelve otra sonrisa y me pide que la lleve a pasear. Que está harta de quedarse en un lugar lleno de muertos en vida. Que quiere por un momento sentir que es real. Y me elige a mí de entre todos los sonámbulos que deambulan esta noche.
Apura de un trago el último tiro de ron-cola. Sale del bar delante de mí. Me invita a salir sin decirme nada. Quiere que le mire el culo. Ella sabe que su reclamo ha funcionado. La sigo.

Nos enseñamos juntos la ciudad...
-"Ahí fue dónde mi mejor amiga me dijo que no podíamos seguir viéndonos porque su novio se ponía celoso"- le digo.
-"De todos los sitios has elegido el mismo rincón dónde él me dijo que sólo quería una follamiga".

Tenía razón, teníamos marcas parecidas, y ahora estaban dando a luz. No lloramos, no ahora, no cuando estamos juntos, no por el momento. Pero ambos estamos en constante alerta latente. Sangramos en la misma ciudad, eyaculamos recuerdos que nos empapan el corazón, se reseca, se resquebraja una vez más. Pero no nos importa, no ahora, no podemos permitírnoslo.

-"¿De dónde has salido?¿Quién eres realmente?"
-"Ya sabes la respuesta, deja de hacerte el remolón."

Y tenía razón. Era una desconocida familiar. Era la chica oxímoron, la chica imposible. Pero estaba ahí, a mi lado. Se abría despacio, tanteando el terreno. Tenía claro su objetivo, me leía. Leía mi inseguridad y quería ir con cuidado. Sabe que hay mucho que mostrar si se fluye correctamente. Sabe que nos podemos herir, apuñalar aquí y ahora. Criticarnos, dolernos y bajarnos de la nube. Es consciente de la marca que nos podemos dejar, aumentando así los rincones que nos ciegan de la ciudad, aquellos que no somos capaces de mirar de frente sin rompernos.

Somos ese pacto rabia con nosotros mismos que tratamos de sosegar: Todas esas decepciones condensadas en una noche, todo reabierto de nuevo por una conversación entre dos... ¿desconocidos?

Nota que me pongo algo tenso y pícaramente salta a decirme: -"Sólo mantienes una conversación de madrugada con una chica creada por ti. Dime que no mola un montón."

No quiero creer en sus delirios pero en el fondo sé que tiene razón. Asqueado con gran parte de mi vida aparece ella para iluminar mis noches de vez en cuando. Ya no me acordaba pero siempre ha estado ahí. Mis autoengaños se colapsan de forma frenética para mantener una mentira que me haga feliz. Triste feliz.

-"Seguro que no nos conocemos de nada, sé que por la mañana tu correo electrónico apuntado en la servilleta que llevo en el bolsillo se habrá borrado accidentalmente. Mojado por culpa de alguna cerveza y mis ganas de autodestrucción constante." Mierda, he dicho eso en voz alta. Me maldigo en mis cavilaciones.
-"A veces hablas como si nos conociéramos también fuera de tu cabeza."

De pronto me doy cuenta de que está en pijama, suena Damien Rice de fondo. Y empezamos a bailar sabiendo que acabaremos matándonos tarde o temprano. Sabiendo que vamos a dolernos como lo que escuecen los versos que sé que escribe. No me preguntes por qué, simplemente lo sé. La veo. La veo de verdad y entonces me doy cuenta de lo extravagante que es todo. Igual tiene razón, y no lo quiero creer. Igual sólo es producto de mi imaginación y por eso hace estas cosas, tan neuróticas. No atino a saber si estas palabras suenan en mi mente con una voz masculina o femenina. Temo estar perdiéndome entre desvaríos. Quizá me esté encontrando al fin. Cada noche que la vuelvo a recordar.

Carlota parpadea medio dormida mientras acaba de leer un relato más o menos mediocre de alguien que no es escritor y que seguramente tendrá ya algo de sueño. Entre las letras todo es posible se repite para sí misma. Aquí te puedes regocijar entre alter egos que alimenten tu locura, tu esencia en definitiva. Todo movido por el amor que se aprecia tras la ausencia de cada caricia mal puesta en otros cuerpos. Puede que no existas. Pero para mí eres real y sé que yo lo soy para ti. Y al fin y al cabo eso es lo que importa.

Paula, dice que se llama Paula. Espero recordarlo al amanecer. No acabaré diciendo "te quiero" aunque seas producto de mi imaginación, más que nada porque no te voy a permitir que formemos parte de esa sociedad que devalúa las palabras con tanta carga emocional como éstas, convirtiéndolas en lo más banal que te pueda salpicar a la cara. Buenos días.

 Att.: Tu alter ego opuesto, Gor.

martes, 9 de diciembre de 2014

El presente, reflejo del pasado.

Vivimos en el pasado.

Es bien sabido que vemos vida dónde ya hay muerte. Que no vemos las estrellas tal cual son ahora, sino que vemos lo que eran en vida. Así mismo cuando una relación está muerta no queremos reconocerlo y en su lugar seguimos sintiendo esa calidez que nos llegaba cuando estaba viva. Pero... aunque sea bonito ver las estrellas o sentir la calidez, debemos darnos cuenta de que es sólo un reflejo del pasado: No está aquí ni ahora. Cuanto antes lo aceptemos, antes comprenderemos la situación actual.

No es malo mirar a las estrellas de vez en cuando, pero debemos procurar no vivir demasiado tiempo en la noche y aprovechar más el día.

Por Elghor, dejando y agradeciendo que me bañe la estrella más cercana con su luz y calor.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Ego boom erang

Cuando dos egos chocan, dos egos crecen. Un ego suele crecer a costa de otro ego. La medida en la que un ego te afecta es proporcional a tu propio ego. Cuando el ego se lanza contra alguien y no alcanza su objetivo... vuelve como un boom-erang al lugar de procedencia. Ego herido, ego fortalecido. Ego "bueno", ego del que se es consciente. Reconozco el ego cuando lo veo... porque hay en mí. El asunto es que lo acepto y soy consciente (relativamente) de su peligrosidad. Cuánto ego en mis palabras... Perdonad... Por Elghor

domingo, 2 de noviembre de 2014

Astros problemáticos

Problemas como lunas girando a nuestro alrededor: modificando nuestras mareas y nuestra gravedad.Producto de colisiones, confrontación con otros seres. Seres que chocan, arrasan una parte de nuestro ser y dejan parte del suyo. Y ahí queda, errante, un satélite formado con partes de ambos.

En ocasiones sale el sol y no podemos ver el objeto que nos circunda pero no por ello va a dejar de estar ahí. Suele ser en las noches cuando hay más silencio, más tiempo para pensar, para detenerse a observar... que surge el momento en el que nos damos cuenta de que sigue ahí. Aquello que nos modifica constantemente. Lo que nos altera sin darnos cuenta a veces.
Podemos mirar al Oeste siempre que nuestro astro lunar particular aparezca por el horizonte, claro que sí. Pero es absurdo dar la espalda y limitarse a ver los cambios de luz en el ambiente sin apreciar la fuente que modifica nuestro interior.

Ocurre también conforme vamos avanzando por nuestra trayectoria que nuestras lunas chocan con las lunas de otros cuerpos, se ve la incompatibilidad debido a los traumas arraigados hace tiempo. Dejamos al descubierto nuestros cráteres. Las lunas aumentan tamaño al fusionarse con los pedazos de sus iguales. Pero, a veces, ocurre un milagro y el sistema binario que forman dos planetas al girar el uno sobre el otro cambia totalmente la gravedad en los mismos revirtiendo así, al menos temporalmente, los efectos nocivos de los satélites.

En el fondo, gracias a las circunstancias que nos rodean todos los días, vamos aprendiendo y modificando nuestro ecosistema. Al final, las propias lunas son las que nos ayudan a crecer en muchas ocasiones. Las que... de forma contradictoria nos otorgan vida y la posibilidad de superación.

En cualquier caso somos muchos los que giramos entorno a un mismo sol. Aunque a veces... alguien nos haga eclipse. Incluso... nuestras propias lunas.

-Por Elghor: testeando cuerpos celestes en busca de atmósfera saludable y su justa gravedad. Puesto que lo importante no es la masa sino la fuerza con la que atrae.-

P.S.He conocido astros celestes masivos que sólo son aire y un pequeño núcleo rocoso, mientras que he apreciado otros mucho más pequeños albergando vida